{"id":246,"date":"2011-03-24T09:08:22","date_gmt":"2011-03-24T08:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/graduats.wordpress.com\/?p=246"},"modified":"2011-03-24T09:08:22","modified_gmt":"2011-03-24T08:08:22","slug":"prologo-a-evangelio-y-cultura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/prologo-a-evangelio-y-cultura\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo a \u00abEvangelio y cultura\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\"><a href=\"http:\/\/graduats.files.wordpress.com\/2011\/03\/evangelioycultura.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-239\" title=\"evangelioycultura\" src=\"http:\/\/graduats.files.wordpress.com\/2011\/03\/evangelioycultura.jpg?w=216\" alt=\"\" width=\"216\" height=\"300\" \/><\/a>Por Vicente Navarro de Luj\u00e1n.<br \/>\nUniversidad CEU-Cardenal Herrera<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Perm\u00edtaseme que en el escueto espacio que aconseja el pr\u00f3logo de un libro, pues cuando uno prologa un texto ha de ser consciente de que el lector desea leer la obra, y no tanto a su prologuista, divida estas cortas l\u00edneas, en dos breves semblanzas: la del autor y la de su obra que me cumple el honor de presentar.<br \/>\nA Juan Jos\u00e9 Garrido Zaragoza yo me atrever\u00eda a calificarlo, en el m\u00e1s noble sentido de expresi\u00f3n, como un ep\u00edgono de la genialidad renacentista, porque sus focos de inter\u00e9s intelectual abarcan muy diversas facetas de la fenomenolog\u00eda humana, siguiendo el consejo de Ortega, que nos advert\u00eda acerca de una excesiva parcelaci\u00f3n y compartimentaci\u00f3n del saber, precisamente este fil\u00f3sofo a quien Juan Jos\u00e9 Garrido conoce exhaustivamente, como queda reflejado en el conjunto de atinadas citas que a lo largo de este libro lo invocan, siendo falso, al menos por lo que se refiere al autor de la presente obra, aquel axioma de que Ortega era m\u00e1s citado que le\u00eddo, sino que nos hallamos ante un profundo conocedor del conjunto de la obra orteguiana, aunque sorprendentemente a ella no haya dedicado -que yo sepa- monograf\u00eda alguna, en su ya muy diverso elenco de publicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><!--more--> Una vena renacentista, s\u00ed, afirmo, que tambi\u00e9n queda constatada en la actitud fruitiva del autor de este libro ante la existencia humana, m\u00e1s all\u00e1 de las actitudes pesimistas sistem\u00e1ticas, que tanto nos embargan en el momento presente, incluso en el seno de la Iglesia, de suerte que su contemplaci\u00f3n de la realidad est\u00e1 henchida de un esp\u00edritu cr\u00edtico que le permite en sus escritos, sin soslayar las sombras que atenazan al ser humano ahora, vislumbrar lo que de positivo hay en la \u00e9poca actual, de forma que, a lo largo y ancho de sus publicaciones, uno de los intentos m\u00e1s sistem\u00e1ticos y continuos de Juan Jos\u00e9 consiste en hallar puentes que permitan establecer un di\u00e1logo entre fe y raz\u00f3n, entre la Iglesia y el mundo contempor\u00e1neo. Sin duda alguna que su hermen\u00e9utica propone una visi\u00f3n esperanzada, lo que no impide que sostenga una postura cr\u00edtica hacia ciertas manifestaciones del pensamiento de nuestros d\u00edas, pero considero que la virtud de la esperanza para Garrido tiene aquel sentido que le daba Charles P\u00e9guy en su \u00abP\u00f3rtico del misterio de la segunda virtud\u00bb, cuando escrib\u00eda: \u00abLa fe que m\u00e1s me gusta, dice Dios, es la Esperanza\u00bb.<br \/>\nLa biograf\u00eda de Juan Jos\u00e9 Garrido ha consistido en la dedicaci\u00f3n a tres tareas fundamentales: la cura de almas, la docencia y la investigaci\u00f3n. Para no pocos la actividad pastoral aparece como distante y distinta de la tarea investigadora y de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica o teol\u00f3gica, como si la dedicaci\u00f3n a la primera impidiera una atenci\u00f3n a la segunda, o viceversa, pero a lo largo las p\u00e1ginas del libro se quiebra reiteradamente esta hipot\u00e9tica dicotom\u00eda, con las repetidas citas de la conocida m\u00e1xima agustiniana \u00abintellige ut credas, crede ut intelligas\u00bb, de modo que raz\u00f3n y fe no pueden vivir separadas o mutuamente ignorantes, por lo cual, como se insiste a lo largo de las p\u00e1ginas que componen esta obra, no es posible desarrollar una pastoral eficaz, en definitiva, no puede acometerse esa segunda evangelizaci\u00f3n o reevangelizaci\u00f3n del mundo sin presentar, como escribe Garrido, \u00aba Cristo mismo, como la clave de inteligibilidad del hombre, su cultura y su historia\u00bb, pero para ello hemos de hallar las nociones de sentido desde las que hablar al mundo actual, como a continuaci\u00f3n veremos. As\u00ed pues, una formaci\u00f3n intelectual rica es un presupuesto necesario para llevar a cabo esa tarea que, con preciosa denominaci\u00f3n arcaica, conocemos como cura de almas, sobre todo cuando tiene como destinatarios a personas que se mueven en el \u00e1mbito universitario y cuyas inquietudes vitales se inscriben no pocas veces en la necesidad de hermanar un continuo desarrollo del conocimiento cient\u00edfico con el necesario y equivalente incremento del saber teol\u00f3gico y filos\u00f3fico. Esa es la labor desarrollada por el autor de este libro en el movimiento de graduados.<br \/>\nEn cuanto a la docencia, Juan Jos\u00e9 Garrido la ejerce desde su magisterio en la Facultad de Teolog\u00eda \u00abSan Vicente Ferrer\u00bb, donde profesa Filosof\u00eda, una labor que, bien entendida, tampoco puede comprenderse separada de la dimensi\u00f3n pastoral, pues, adem\u00e1s de la competencia cient\u00edfica en el docente, de su claridad expositiva, de su paciencia en la atenci\u00f3n de los alumnos, todas ellas virtudes que varias generaciones de alumnos han disfrutado de \u00e9l, al profesor se le exige mucho m\u00e1s, siendo acaso la suya la \u00fanica actividad en la que se requiere, como escrib\u00eda Garc\u00eda Morente que el maestro verdadero ofrende \u00aba su funci\u00f3n el m\u00e1s grave y profundo de los sacrificios: el sacrificio de s\u00ed mismo\u00bb, de modo que \u00absu propio ser se niega, por decirlo as\u00ed, a s\u00ed mismo, para que otras vidas sean; y no para que estas vidas sean como la suya, o como \u00e9l quisiera que la suya fuese, sino para que sean lo que ellas hayan de ser, radicalmente propias y diferentes de las que ya son en el mundo\u00bb. Pues bien, \u00bfno es este darse que postula Morente la culminaci\u00f3n del mandato evang\u00e9lico de dar la vida por los amigos, por los otros? Como docente soy consciente de las dificultades que esta tarea entra\u00f1a en la actualidad, ya que vivimos en un momento en el cual la oferta de las nuevas tecnolog\u00edas, las inusitadas posibilidades que procura la pr\u00e1ctica del \u00abon line\u00bb, supone un desaf\u00edo para acostumbrar al alumno al esfuerzo de la lectura, de la reflexi\u00f3n y de la formaci\u00f3n integral. En todas las aulas, sean de los centros civiles o eclesi\u00e1sticos, parece que a veces se haya apoderado de sus ocupantes aquella ir\u00f3nica expresi\u00f3n de que \u00abla sabidur\u00eda me persigue, pero yo corro m\u00e1s\u00bb. Quiz\u00e1s Garrido no haya formado una escuela al uso de lo que en la Universidad se estila, pero soy testigo de la hondura de huella que imprime en los alumnos que pasan por su aula, lo que se decanta generalmente en una amistad continuada a lo largo del tiempo, en la consulta al maestro cuando surge la dificultad o la duda personal o\/e intelectual.<br \/>\nComo investigador contamos ya con muchas obras publicadas por Juan Jos\u00e9 Garrido, comenzando por su <em>Spinoza y la interpretaci\u00f3n del Cristianismo <\/em>y siguiendo una ya larga lista de t\u00edtulos: <em>Fundamentos no\u00e9ticos de la metafisica de Zubiri, <\/em>su pedag\u00f3gica y de deliciosa lectura obra <em>San Agust\u00edn. Breve introducci\u00f3n a su pensamiento<\/em>, <em>El pensamiento de los padres de la Iglesia <\/em>y sus numerosos art\u00edculos en revistas cient\u00edficas en torno a Zubiri, Spinoza, doctrina pontificia, aspectos de antropolog\u00eda, pensamiento posmoderno, etc.<br \/>\nEn el presente libro, bajo el t\u00edtulo gen\u00e9rico de <em>Evangelio y cultura. Ensayos teol\u00f3gicos-filos\u00f3ficos <\/em>se recogen diversas aportaciones del autor, que en su d\u00eda fueron conferencias o art\u00edculos publicados en revistas especializadas, estructuradas en dos grandes grupos tem\u00e1ticos: el primero, que versa propiamente sobre el Evangelio, la cultura y la crisis cultural; y el segundo, integrado por escritos acerca de \u00c9tica, el fen\u00f3meno del multiculturalismo y la cuesti\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n en la modernidad entre raz\u00f3n, fe y revelaci\u00f3n. Estamos ante un texto con el que disfrutar\u00e1n los asiduos a la palabra y escritura de Juan Jos\u00e9 Garrido, y que puede servir de magn\u00edfico conocimiento de \u00e9l, de su pensamiento y riqueza humana para quienes no hayan tenido todav\u00eda la oportunidad de escucharlo o leerle. Como resulta imposible siquiera hacer un resumen expositivo de la riqueza tem\u00e1tica del libro, me limitar\u00e9 en estas l\u00edneas a resaltar algunos aspectos que me han resultado especialmente sugestivos, aun cuando las doscientas cincuenta p\u00e1ginas que lo integran no tienen desperdicio.<br \/>\nAunque la tem\u00e1tica sea diversa, la obra tiene la unidad que le brinda la coherencia en la continuidad de la preocupaci\u00f3n del autor por ciertas cuestiones perennes, transversales, que constituyen su \u00e1mbito de estudio y de actividad investigadora continuada, y que se podr\u00edan resumir en \u00e9stas: c\u00f3mo hacer presente inteligiblemente a Cristo en el mundo actual, y c\u00f3mo acometer en el momento presente la urgente tarea de reevangelizar nuestro entorno humano. Un prop\u00f3sito que expresa el propio autor con esta pregunta: \u00abRecrear una sensibilidad cat\u00f3lica para el hombre de hoy; renovar el camino entre la mente y los dogmas partiendo del alma actual, \u00bfno sigue siendo, acaso, nuestra misi\u00f3n y nuestra responsabilidad? Mas \u00bfc\u00f3mo llevar a cabo semejante tarea?\u00bb.<br \/>\nCiertamente, como a lo largo de estas p\u00e1ginas se pone de manifiesto, este empe\u00f1o no es f\u00e1cil, y resulta muy sugerente seguir a lo largo del contenido de esta obra las causas que motivan este estado de cosas. La primera de ellas radique acaso en que la historia humana es el trasunto de un camino recorrido por el ser humano quien, a medida que ha desarrollado su cultura, ha ido haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s insensible respecto del Dios personal propio de la fe cristiana, y lo sustituy\u00f3 por una deificaci\u00f3n de la raz\u00f3n cient\u00edfica, sobre todo en su dimensi\u00f3n de raz\u00f3n instrumental, pura tecnolog\u00eda, desprovista de soporte \u00e9tico, porque, en definitiva, el pensamiento \u00e9tico ha ido troc\u00e1ndose en meras explicaciones sociol\u00f3gicas, biol\u00f3gicas, ling\u00fcisticas, o bien ha acabado siendo sin\u00f3nimo de pura emotividad. Evocando la tradicional distinci\u00f3n artistot\u00e9lica entre \u00abpoiesis\u00bb, \u00abpraxis\u00bb y \u00abt\u00e9chne\u00bb, el autor reflexiona sobre el proceso de sustituci\u00f3n en el que vivimos, que nos hace pasar del obrar moral concordante con las normas a un actuar guiado no tanto por la raz\u00f3n en su sentido m\u00e1s genuino, sino por motivos \u00abracionales\u00bb , entendida esta expresi\u00f3n en su dimensi\u00f3n m\u00e1s espuria o utilitarista.<br \/>\nSe pone de manifiesto c\u00f3mo la ciencia y la t\u00e9cnica asumen en nuestro mundo una dimensi\u00f3n totalizadora, incluso cuando se da la paradoja de que ambas han llevado a la humanidad a la hip\u00f3tesis de la destrucci\u00f3n absoluta, y cuyo resultado final expone el autor brillantemente: \u00abLo real qued\u00f3 convertido en objeto de conocimiento; en algo constituido como tal en funci\u00f3n de un sujeto sabedor, sujeto que ya no se identifica con \u00e9ste o aqu\u00e9l cient\u00edfico, sino con una especie de sujeto an\u00f3nimo del que los cient\u00edficos s\u00f3lo son ef\u00edmeras concreciones y parciales eslabones. Al convertirse lo real en objeto, \u00e9ste se hace dominable y manipulable, reducido al inter\u00e9s t\u00e9cnico. Saber algo es dominarlo y poseerlo. <em>El pensamiento perdi\u00f3 toda dimensi\u00f3n contemplativa y desinteresada<\/em>\u00bb (cursiva del prologuista), lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino va a llevar a la comprensi\u00f3n del ser humano como un elemento biol\u00f3gico m\u00e1s, desprovisto de un estatuto diferente del de los otros seres biol\u00f3gicos. Todo ello no obstante, no es \u00f3bice para que al final del primer cap\u00edtulo del libro nos encontremos con una expresi\u00f3n bien esperanzadora, reflexionando sobre esta naturalizaci\u00f3n del ser humano: \u00abDetr\u00e1s de las descalificaciones de la raz\u00f3n y de su af\u00e1n dominador lo que muchas veces late es una apasionada defensa del hombre como fin de s\u00ed mismo, como valor sagrado [&#8230;] Por otro lado, el pensamiento filos\u00f3fico est\u00e1 cada vez m\u00e1s preocupado por los temas morales, por el hombre como realidad moral\u00bb.<br \/>\nTras un rico recorrido por los m\u00e1s relevantes fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos (Escuela de Frankfurt, Wittgenstein, etc.), a mi<em> <\/em>me han resultado especialmente sugerentes las consideraciones que hace el autor sobre el modo con el que nos hemos relacionado los cristianos con todas estas corrientes filos\u00f3ficas, y que a su juicio ha consistido en generar respuestas y cr\u00edticas a ellas, planteando la verdad cristiana a la defensiva, con vocaci\u00f3n de pol\u00e9mica, por lo que subraya acertadamente la necesidad de articular un di\u00e1logo \u00abdesde unos planteamientos m\u00e1s internamente positivos y desde una actitud m\u00e1s propositiva\u00bb, un pensamiento de propuesta, a fin de recuperar \u00abla coherencia, unidad y verdad interna tanto del mensaje cristiano como del pensamiento teol\u00f3gico y filos\u00f3fico\u00bb. La metodolog\u00eda paulina de acercamiento al pensamiento griego se nos propone como una v\u00eda acertada para entablar el di\u00e1logo con la cultura actual, cuyas similitudes con aquel mundo pagano se ponen de manifiesto en diversos lugares del libro, pero el autor se\u00f1ala una diferencia de actitud esencial entre los cristianos de aquel momento y del presente. Mientras los primeros cristianos se consideraban, aun a pesar de ser minor\u00eda, \u00abalma\u00bb del mundo por la fe que profesaban, en la actualidad se corre el peligro de que los propios cristianos nos tomemos a nosotros mismos como un ap\u00e9ndice del mundo que tiene como destino desaparecer o ser extirpado, sin que por ello el mundo pare su curso, al propio tiempo que se constata la existencia de miles de bautizados que viven ajenos al acontecer eclesial o al margen de los principios cristianos.<br \/>\nFrente a la propuesta de tiempos pasados de secularizar el evangelio, propone Garrido la necesidad presente de evangelizar al hombre secular. Y ello resulta imperioso ante la sensaci\u00f3n que experimenta el mundo de angustia y miedo, un mundo que vive en continua sensaci\u00f3n y conciencia de crisis, lo que hace precisa de nuevo la presencia evangelizadora de la Iglesia, capaz de devolver al orbe su \u00abalma, aliento y futuro [&#8230;] alma, impulso y esperanza\u00bb, que no puede darse de otro modo sino mediante el reencuentro con Dios, ese Dios que ya algunos fil\u00f3sofos como Heidegger ve\u00edan como necesario, aun cuando m\u00e1s recientemente otros fil\u00f3sofos posmodernos consideran superfluo y prescindible. He ah\u00ed, pues, el reto de la Iglesia: no perder su conciencia evangelizadora, aun a sabiendas &#8211; seg\u00fan la frase de Guitton que el autor evoca- que ella \u00abtan pronto se reduce a un solo clan, como se dilata a todos los vivientes\u00bb. Tarea evangelizadora en la que insisti\u00f3 el Concilio y, de forma reiterada, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Como se\u00f1ala el autor, el cumplimiento de ese desaf\u00edo evangelizador presupone crear en la sociedad una disposici\u00f3n abierta para escuchar de nuevo el Evangelio, explicar los contenidos de la fe desde una sabidur\u00eda cristiana que exponga coherentemente la verdad, que proponga un visi\u00f3n sugestiva sobre el mundo, el hombre, el sentido de la vida y de la historia, a partir de los valores y premisas que implica la fe, y en \u00faltimo t\u00e9rmino llevar a cabo una hermen\u00e9utica de la cultura cr\u00edtica, pero sin rechazos aprior\u00edsticos de la realidad y el mundo presentes.<br \/>\nPara acabar estas l\u00edneas me quedar\u00eda con una cita del libro, muy significativa tras los acontecimientos que hemos vivido en estos \u00faltimos veinte a\u00f1os: \u00abY todos sabemos que Marx escribi\u00f3: <em>La religi\u00f3n es el suspiro de las criaturas oprimidas, el coraz\u00f3n de un mundosin coraz\u00f3n, el esp\u00edritu de una situaci\u00f3n carente de esp\u00edritu,<\/em> pensando que con ello hacia una dura cr\u00edtica a la religi\u00f3n. Y se equivocaba. Ojal\u00e1 la Iglesia, peque\u00f1a grey que ha tomado plena conciencia de que tiene que aportar al mundo la salvaci\u00f3n anunciando a Cristo, fuera haciendo de esta sociedad nuestra un <em>hogar <\/em>en el que todos nos supi\u00e9ramos y sinti\u00e9ramos hermanos, hijos de un mismo Padre; ojal\u00e1 en su insignificancia fuera de verdad el coraz\u00f3n, el esp\u00edritu y el alma de este mundo nuestro cada vez m\u00e1s roto, insensible, estructuralmente cruel y despiadado\u00bb.<br \/>\nInvito por tanto al lector a disfrutar y reflexionar con este libro, a navegar por la historia del pensamiento filos\u00f3fico que con tanta habilidad es capaz el autor de extractar y resumir en todas sus publicaciones, a mantener vivas todas esas preguntas fundamentales que son inherentes a nuestra condici\u00f3n de humanos y que versan sobre la verdad, el sentido de lo vital, el misterio del hombre, la fe y la presencia necesaria del Cristianismo y de la Iglesia en este mundo como propuesta y testigo de la esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Vicente Navarro de Luj\u00e1n. 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