{"id":4947,"date":"2020-03-25T10:18:25","date_gmt":"2020-03-25T09:18:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/?p=4947"},"modified":"2020-04-05T12:46:05","modified_gmt":"2020-04-05T10:46:05","slug":"pandemia-y-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/pandemia-y-espiritualidad\/","title":{"rendered":"Pandemia y espiritualidad"},"content":{"rendered":"\n<p> Pablo D&#8217;Ors en el ABC del martes 17 de marzo de 2020<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><em>\u00abHoy -huelga decirlo- la fe est\u00e1 muy denostada. Se confunde con ingenuidad infantil o con una piedad obsoleta y sentimental. Casi nadie comprende ya el coraje de creer, el temple que implica confiar. Pocos entienden que la esperanza sea una virtud, la equivocan con un simple talante optimista o con una mera actitud positiva\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pablo d\u2019Ors<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el pasaje evang\u00e9lico de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro se presenta a Jes\u00fas de dos formas reveladoramente contrapuestas. Por una parte est\u00e1 el Jes\u00fas que, ante la noticia de la enfermedad de su amigo L\u00e1zaro, permanece aparentemente insensible -hasta el punto de dilatar su visita un par de d\u00edas-. El otro Jes\u00fas, por contrapartida, se echa a llorar hasta el sollozo cuando es informado de su enfermedad. Conmueve este Jes\u00fas que se deshace en l\u00e1grimas y sorprende, por el contrario, ese otro Jes\u00fas (naturalmente el mismo) que se mantiene entero ante una noticia tan grave. \u00bfQu\u00e9 significa esto?<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, Jes\u00fas sabe que el mal no tiene verdadero poder sobre este mundo, sabe que su dominio es s\u00f3lo relativo y temporal. De ah\u00ed que se mantenga tan sereno y ecu\u00e1nime ante la desgracia de su buen amigo. Sabe que, pase lo que pase, no ser\u00e1 fatal.<br \/>\nAhora bien, ante el desgarro de Marta y Mar\u00eda -sus amigas, deshechas por la p\u00e9rdida de su hermano-, y ante la generalizada desolaci\u00f3n que reina en Betania, su lugar de descanso, Jes\u00fas responde con el llanto, abrumado por la terrible y sucia marea del mal, que termina por emponzo\u00f1arlo todo. Ese mal ha sido ya vencido por Dios -as\u00ed lo dicta la fe cristiana-, pero sus secuelas siguen devastando al hombre. Jes\u00fas, el Cristo, sabe mantenerse en calma, cual maestro, cuando el mal llama a su puerta; pero tambi\u00e9n sabe responder con un coraz\u00f3n apasionado cuando asiste al estrago de sus obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la crisis mundial suscitada por la pandemia del coronavirus, a los cristianos (y a los buscadores espirituales en general) se nos pide, en primera instancia, esta doble actitud. Primero llorar, luego mantener la calma. No s\u00f3lo mantener la calma, tambi\u00e9n es necesario llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Llorar porque hemos metido el pie en la trampa y porque ahora sufrimos por los dolores del cepo. Llorar porque estamos convencidos de que hay que acostumbrarse a tener el pie en el cepo. Ahora bien, llorar no es tan sencillo. Uno llora al principio. Luego se acostumbra y se cansa y, simplemente, deja de llorar. No hay que llorar tanto, nos decimos entonces. Esto no lleva a ninguna parte. Y nos sonamos los mocos y nos llenamos de ruido para olvidarnos de las l\u00e1grimas que siguen corriendo durante largo tiempo por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Llorar es lo m\u00e1s urgente y primordial, eso no conviene olvidarlo. Llorar es purificar. Hay que pasar por la purificaci\u00f3n antes de llegar a la iluminaci\u00f3n. Debemos llorar por quienes ya han muerto por este virus, por la muerte que quiere apoderarse de nosotros. Llorar por los que est\u00e1n infectados y por los que se infectar\u00e1n. Por el ego\u00edsmo de quienes s\u00f3lo piensan en ellos mismos y por la emoci\u00f3n que despierta ver a quienes aman a los dem\u00e1s. El cuerpo debe hacer su trabajo para que luego pueda entrar en juego el alma. El cuerpo es el primero que responde ante el mal; el alma s\u00f3lo acude de verdad cuando recibe esta llamada. Todo lo dem\u00e1s es un altruismo peligroso. Porque la buena voluntad no basta, no tiene fuelle para sostener una situaci\u00f3n que puede alargarse durante meses. Los creyentes, los meditadores, todos los que quieran estar a la altura del desaf\u00edo que supone esta pandemia, hemos de edificarnos por dentro sobre roca.<\/p>\n\n\n\n<p>Segunda actitud: la calma. \u00bfC\u00f3mo se hace para mantener la calma? Hay un secreto: esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios (Jn. 11, 4), dice Jes\u00fas al ser informado de la enfermedad de su amigo. Eso es fe: saber que todo lo que sucede y como sucede es para Su gloria. Esta es la confianza que se nos pide en esta situaci\u00f3n: creer que todo cuanto sucede -bueno, malo o neutro- es en \u00faltimo t\u00e9rmino para bien. Ver lo que acontece no como una amenaza, sino como una ocasi\u00f3n para fortalecer el car\u00e1cter y la relaci\u00f3n con los otros y con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa confianza b\u00e1sica no se improvisa, se entrena con silencio y oraci\u00f3n. Hoy -huelga decirlo- la fe est\u00e1 muy denostada. Se confunde con ingenuidad infantil o con una piedad obsoleta y sentimental. Casi nadie comprende ya el coraje de creer, el temple que implica confiar. Pocos entienden que la esperanza sea una virtud, la equivocan con un simple talante optimista o con una mera actitud positiva. Una virtud, sin embargo, es siempre fruto de un cultivo o de un entrenamiento. Esto implica una escucha, un descubrimiento, una disciplina, una perseverancia\u2026 Lo que debe en un adulto morir para que pueda nacer en \u00e9l la verdadera esperanza es precisamente la piedad edulcorada y la devoci\u00f3n pueril. Pero no es f\u00e1cil vivir sin emociones reconfortantes, como tampoco lo es seguir adelante sin agarrarnos a las ficticias promesas de la magia o las de los falsos profetas, cada vez m\u00e1s numerosos.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00e1zaro es el amigo muerto que hay en nosotros, deber\u00edamos saberlo. Deber\u00edamos saber a estas alturas que los infectados somos nosotros. S\u00f3lo cuando descubrimos que este mal lo padecemos todos (y esa es la experiencia de la comuni\u00f3n, que s\u00f3lo da el esp\u00edritu), s\u00f3lo entonces drena el coraz\u00f3n. Ese coraz\u00f3n humano, tan ensuciado por a\u00f1os de errores, va purific\u00e1ndose en la medida en que sabemos que las heridas del mundo son las nuestras.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta pandemia nos da la oportunidad de dar un paso de gigantes en nuestra condici\u00f3n humana. En este tiempo de encerramiento domiciliario, decretado por las autoridades, se nos brinda la ocasi\u00f3n -siempre buscada, pocas veces encontrada- de sanar de ra\u00edz el coraz\u00f3n: de vaciarlo de estupidez, de vanidad, de ruido\u2026, de sanarlo con meditaci\u00f3n y buenas acciones. De darnos cuenta lentamente, como siempre va el Esp\u00edritu, de que esta vida es temporal y de que somos peregrinos. Quiz\u00e1 lo hab\u00edamos olvidado, quiz\u00e1 prefer\u00edamos no pensarlo. Presos por la agitaci\u00f3n de estos primeros d\u00edas, descolocados por la magnitud de la noticia, incr\u00e9dulos, esc\u00e9pticos, preocupados, miedosos\u2026, ahora ha llegado el momento de mirarnos por dentro para que todo vaya coloc\u00e1ndose en su sitio. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 en su sitio, todo lo dem\u00e1s se recoloca: los instintos -hasta entonces tiranos- dejan de exigir la primac\u00eda; la mente -finalmente desplazada- abandona los pensamientos obsesivos y est\u00e9riles.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, pues, has de separarte de los dem\u00e1s (quedarte en casa, como se te ha ordenado); luego de ti mismo (ponerle a \u00c9l en el centro, desatender los infinitos reclamos del ego, lleno siempre de miedo y preocupaci\u00f3n); finalmente se te regala un coraz\u00f3n puro, en cuyo centro -\u00a1oh sorpresa!- te encuentras con los dem\u00e1s y contigo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>================================================<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo d\u2019Ors es fundador de Amigos del Desierto<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo D&#8217;Ors en el ABC del martes 17 de marzo de 2020<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4941,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-4947","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4947"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5106,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4947\/revisions\/5106"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4941"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4947"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4947"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4947"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}