{"id":6345,"date":"2022-05-06T07:59:37","date_gmt":"2022-05-06T05:59:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/?p=6345"},"modified":"2022-05-06T08:18:45","modified_gmt":"2022-05-06T06:18:45","slug":"la-democracia-en-la-iglesia-juan-jose-garrido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/la-democracia-en-la-iglesia-juan-jose-garrido\/","title":{"rendered":"La democracia en la iglesia. Juan Jos\u00e9 Garrido."},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La democracia en la Iglesia: apuntes y reflexiones inspirados en Gaston Pi\u00e9tri, Joseph Razinger, y Hans Maier<\/strong>* <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">J.J. Garrido<br \/>Facultad de Teolog\u00eda de Valencia<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">l.- Planteamiento<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPuede la Iglesia organizar su propia vida seg\u00fan el modelo de las sociedades democr\u00e1ticas? Es una pregunta que, de una u otra manera, se hacen muchos cristianos de hoy, y sobre la que es necesario pensar. La Iglesia reconoce hoy sin reticencias -al menos en los sectores mayoritarios- el valor para la sociedad de los principios democr\u00e1ticos; sin embargo, est\u00e1 a\u00fan lejos de aplicarlos en su seno. Al parecer, -se dice- usa un doble lenguaje: uno para uso externo y otro para uso interno, lo que le resta inevitablemente credibilidad. Por otro lado, las dificultades que la Iglesia tiene para situarse y llevar a cabo su misi\u00f3n y vivir como Iglesia en una sociedad democr\u00e1tica y plural son s\u00edntomas -piensan algunos- de que ella misma es, en su organizaci\u00f3n interna, una instituci\u00f3n autoritaria. La Iglesia es, ciertamente, una instituci\u00f3n jer\u00e1rquica; pero \u00abser jer\u00e1rquica\u00bb no se identifica con ser autoritaria, aunque esta identificaci\u00f3n se haya dado en la historia (y a\u00fan se siga dando).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, M. Gachet se hace la siguiente pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 excluir un <em>aggiornamento<\/em> en regla de las Iglesias extenuadas de nuestro antiguo mundo, que las librar\u00eda de sus viejos demonios autoritarios, una conversi\u00f3n a la era democr\u00e1tica que les devolver\u00eda impulso y fuerza permiti\u00e9ndoles apoyarse de nuevo en la convivencia primera entre el esp\u00edritu del cristianismo y el destino occidental?\u00bb (<em>Le desenchatementdu monde<\/em>. Paris, 1985, 286).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9sta es una pregunta que no se puede obviar, especialmente en el mundo occidental. Hoy vivimos todos en una cultura democr\u00e1tica, e incluso los grupos \u00abneoconservadores\u00bb lo son en un contexto de participaci\u00f3n y pluralismo. La Iglesia es la \u00fanica instituci\u00f3n que a\u00fan queda en gran medida fuera de esta cultura, por lo que sus miembros, sean laicos o cl\u00e9rigos, se encuentran en una situaci\u00f3n dif\u00edcil; por un lado, como ciudadanos de la ciudad secular est\u00e1n llamados a ser sujetos activos, por tanto, a participar de una u otra manera, en las decisiones; por otro, como miembros de la Iglesia son sujetos pasivos que no poseen ni la participaci\u00f3n requerida en asuntos que les conciernen. Y esta situaci\u00f3n contradictoria acaba resolvi\u00e9ndose en una implicaci\u00f3n en la sociedad civil y en una deserci\u00f3n de la sociedad que es la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">2.- \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia?<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este planteamiento nos lleva directamente a la pregunta: \u00bfQu\u00e9 es la Iglesia? \u00c9sta es la cuesti\u00f3n fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes reclaman la \u00abdemocratizaci\u00f3n\u00bb en el seno mismo de la Iglesia lo hacen en nombre del esp\u00edritu del Concilio Vaticano II; quienes temen esta \u00abconversi\u00f3n\u00bb democr\u00e1tica de la Iglesia alegan que con ello se corre el peligro de \u00abdesnaturizarla\u00bb, ya que ello supondr\u00eda interpretar esa realidad sobrenatural en clave socio-pol\u00edtica, y se oponen a los primeros acus\u00e1ndoles de malinterpretar el Concilio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El n\u00facleo del problema se concentra en la noci\u00f3n de \u00abpueblo de Dios\u00bb aplicada a la Iglesia. Si releemos la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium <\/em>veremos c\u00f3mo este concepto ocupa en ella un lugar importante: lo encontramos en el cap\u00edtulo que va precedido del primero consagrado al \u00abmisterio de la Iglesia\u00bb, y al que sigue el tema de la constituci\u00f3n jer\u00e1rquica. Esto es ya de suyo significativo, pues expresa claramente la voluntad de los padres conciliares de colocar el tema del \u00abpueblo de Dios\u00bb en el centro mismo de la constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, como todos sabemos, la <em>Lumen Gentium <\/em>utiliza otras im\u00e1genes para hablar de la Iglesia: <em>Cuerpo de Cristo, Templo del Esp\u00edritu, familia de Dios, <\/em>etc; im\u00e1genes que, como es obvio, son b\u00edblicas. Lo correcto es, en consecuencia,&nbsp; procurar una visi\u00f3n de la Iglesia desde la luz que arrojan todas estas im\u00e1genes que, desde la estructura del texto conciliar, hay que entender como complementarias a la idea de la de \u00abpueblo de Dios\u00bb. Podemos decir, resumi\u00e9ndolo todo, que la Iglesia es misterio, es comuni\u00f3n y es misi\u00f3n. Expliquemos esto brevemente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">a) Al decir que la Iglesia es misterio se pone de manifiesto su car\u00e1cter de realidad sobrenatural: en ella y por medio de ella Dios lleva a cabo la obra de salvaci\u00f3n. La fuerza salvadora de Dios en Cristo opera por medio de la Iglesia. En este sentido, ella es sacramento de Cristo, lugar del encuentro con \u00e9l y, por tanto, de su acci\u00f3n redentora. Se destaca el hecho as\u00ed de que la Iglesia no es una mera sociedad humana: no nace como resultado de un pacto o asociaci\u00f3n de individuos para llevar a cabo determinado fines; no se rige por unos estatutos que los asociados se han dado a s\u00ed mismos. Su origen es la voluntad salvadora de Dios que en Cristo convoca y re\u00fane a los que creen en \u00e9l en una comunidad de fe, amor y esperanza. Es Dios en Cristo quien re\u00fane y convoca, quien asocia para formar un cuerpo, una comunidad, un Pueblo; sus estatutos o Carta Magna, son algo recibido, dado por Dios y no disponible por el hombre: son los evangelios, y en general, la revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">b) Hablar de la Iglesia como comuni\u00f3n nos sit\u00faa en el tipo de comunidad propia que es la Iglesia: en la uni\u00f3n o comuni\u00f3n con Cristo se constituye a la vez la uni\u00f3n con Dios y la uni\u00f3n de los fieles entre s\u00ed. La eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n es uno de los aspectos centrales y fundamentales de los documentos del Concilio, como puso de manifiesto el S\u00ednodo de los obispo de 1985, reunido con motivo del vig\u00e9simo aniversario de la clausura del Concilio. Y, como sabemos, el concepto de comuni\u00f3n y el de <em>pueblo de Dios <\/em>est\u00e1n \u00edntimamente relacionados. El pueblo de Dios es la comunidad de creyentes reunidos en Cristo y que camina en la historia. Esta comuni\u00f3n tiene una dimensi\u00f3n vertical (con Dios) y una horizontal (entre los miembros) y un centro: Cristo. Y la Eucarist\u00eda es el sacramento por excelencia de la comuni\u00f3n. Por ella se edifica la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">c) Y la Iglesia es, finalmente, misi\u00f3n: su raz\u00f3n de ser con respecto al mundo es anunciar a Cristo, hacerlo presente. La Iglesia no vive para s\u00ed, no es un fin en s\u00ed misma, sino un instrumento de vida cristiana y de evangelizaci\u00f3n, como puso magistralmente de manifiesto Pablo VI en su <em>Evangelii nuntiandi. Pueblo de Dios <\/em>y comuni\u00f3n. Cuenta Cangar que la expresi\u00f3n <em>pueblo de Dios <\/em>fue escogida deliberadamente por los padres conciliares no para ocultar su dimensi\u00f3n de misterio, sino para poner de relieve que \u00abel misterio se manifiesta en la historia concreta, en la continuidad del <em>pueblo de Dios <\/em>del Antiguo Testamento\u00bb. En la noci\u00f3n de <em>pueblo de Dios, <\/em>y con las ideas que le pertenecen de elecci\u00f3n, alianza, consagraci\u00f3n y consumaci\u00f3n, se expresa la orientaci\u00f3n hacia el futuro, hacia el Dios que est\u00e1 siempre por venir. El <em>pueblo de Dios <\/em>es el portador de la esperanza de una recapitulaci\u00f3n del mundo en Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra <em>Ecclesia, <\/em>que como sabemos traduce el t\u00e9rmino hebreo de <em>gohel, <\/em>posee en la cultura cl\u00e1sica una connotaci\u00f3n democr\u00e1tica: es algo parecido a los \u00abciudadanos convocados en el \u00e1gora\u00bb. S\u00f3lo que, en su acepci\u00f3n b\u00edblica, quien convoca es el mismo Dios y los convocados son ciudadanos por la fe y la elecci\u00f3n divina. Y todos los \u00abciudadanos\u00bb de la <em>Ecclesia <\/em>de Dios, y no s\u00f3lo unos pocos como en la <em>polis <\/em>griega, tienen acceso al Padre; todos gozan de la libertad de acercarse a \u00e9l con toda su confianza. Hay una igualdad fundamental ante\u00b7Dios. Todos los fieles tienen derecho a la ciudadan\u00eda en la Iglesia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esta igualdad fundamental, reconocida incluso en el Derecho can\u00f3nico, no debe quedarse solamente en el plano de los grandes principios ni ser relegada al \u00e1mbito de lo puramente espiritual. Hay que encontrar traducciones adecuadas en la organizaci\u00f3n <em>de facto <\/em>de la vida eclesial y, en consecuencia, en el discurso y gobierno de la Iglesia, que no debe ser monopolizado por los cl\u00e9rigos, y en la palabra y acci\u00f3n que la Iglesia dirige a la sociedad civil. Pero en este punto a\u00fan nos encontramos muy lejos de lo que ser\u00eda justo y razonable.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">3.- En qu\u00e9 puede y en qu\u00e9 no puede compararse la Iglesia a la democracia.<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es opini\u00f3n com\u00fan afirmar que la Iglesia es una realidad tan <em>sui generis, <\/em>tan original, que no es posible asimilarla ni compararla a la sociedad civil y sus asociaciones. \u00bfEs esto realmente as\u00ed? Ve\u00e1moslo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1) Como ya hemos dicho, la Iglesia como pueblo de Dios no es el resultado de libre asociaci\u00f3n de sus miembros. Hay aqu\u00ed, ciertamente, una diferencia fundamental con respecto a la sociedad civil. Tampoco es el <em>pueblo de Dios <\/em>el que se da a s\u00ed mismo la regla suprema de su existencia o el contenido de su Carta Magna, por as\u00ed decirlo: esto no lo puede definir a su antojo, ni por consenso ni por mayor\u00edas: la <em>regula fidei <\/em>es revelaci\u00f3n. La verdad de la que vive la Iglesia le ha sido dada: vive de ella y es su misi\u00f3n transmitirla. Es el <em>depositum fidei. <\/em>As\u00ed, por ejemplo, ninguna comunidad cristiana, ni la Iglesia entera, puede pronunciarse por votaci\u00f3n sobre si Jesucristo es o no es Hijo de Dios o si resucit\u00f3 o no. Hay aqu\u00ed un l\u00edmite claro que escapa a cualquier decisi\u00f3n y que no puede someterse a la ley del n\u00famero. Hay una frontera que no se puede traspasar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2) Pero si miramos las cosas bien nos damos cuenta de que algo de esto sucede tambi\u00e9n en la democracia: es algo m\u00e1s que la ley del n\u00famero. Hay l\u00edmites que no se pueden rebasar, que no dependen de los acuerdos y que son el fundamento de los mismos. Se es consciente de que el mero consenso, lo mismo que la ley del n\u00famero, puede conducir a aberraciones; y se tiene claro que cualquier violaci\u00f3n de los derechos y valores fundamentales, aunque pueda estar avalada por la mayor\u00eda, no es democracia. Por eso, en no pocos estados democr\u00e1ticos se establecen l\u00edmites a la ley del n\u00famero, como la libertad religiosa o el derecho de las minor\u00edas, que afectan a dichos valores fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3) Vistas as\u00ed las cosas, es obvio que entre la Iglesia y las democracias hay ciertas analog\u00edas. La Iglesia cat\u00f3lica no es la \u00fanica instituci\u00f3n en poner barreras ante posibles desviaciones que podr\u00edan desnaturizarla. Tanto en ella como en las democracias hay principios, normas y valores que fundamentan su legitimidad en un \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb del procedimiento del voto o la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero estos l\u00edmites, sin\u2022embargo, en el caso de la Iglesia (lo mismo que en las democracias) no pueden ni deben esgrimirse como impedimento para que el pueblo de Dios intervenga en decisiones de la Iglesia. Hay asuntos en los que la ley del n\u00famero no puede obviarse. Y ello plantea la cuesti\u00f3n de los procedimientos o cauces que permiten a los cristianos, como ciudadanos de la Iglesia, expresarse y hacer valer su opini\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio Vaticano II reconoce, como lo hace la tradici\u00f3n de la Iglesia, el \u00absentido sobrenatural de la fe\u00bb a toda la Iglesia (LG, 12); en este \u00absentido\u00bb ve una garant\u00eda contra cualquier error en la fe, siempre que ese \u00absensus\u00bb&nbsp; sea universal y se encuentren implicados tanto los obispos como los fieles laicos. Este \u00absensus\u00bb no debe considerarse como algo evanescente bajo el pretexto de que es sobrenatural. Ha de ser algo real, y ello exige que el pueblo fiel sea invitado a expresarlo, en las ocasiones que sea necesario, de una manera tangible, aunque sea parcial, en esa \u00abcomunidad de relaciones\u00bb entre fieles y obispos de la que habla la <em>Lumen gentium.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pueblo, por ser pueblo de Dios, posee una competencia real respecto a lo que es com\u00fan y esencial en la Je, pero tambi\u00e9n respecto a las incidencias \u00e9ticas de la misma, principalmente en los terrenos en los que los cristianos laicos tienen que ejercer sus cargos y responsabilidades. El magisterio interviene en el interior de esa fe. Decir que el magisterio por s\u00ed solo interpreta leg\u00edtimamente la palabra de Dios es una contradicci\u00f3n si no se incluye a s\u00ed mismo en la colectividad de los fieles<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta comunidad de relaciones entre los fieles y los obispos, y entre los otros ministros ordenados, supone una interdependencia. Esto no suprime en modo alguno la responsabilidad de los ministros ordenados, sino que inscribe esta responsabilidad en una verdadera interdependencia. La dependencia respecto al \u00fanico Se\u00f1or s\u00f3lo puede revivir en la dependencia rec\u00edproca entre la comunidad eclesial y sus ministros. Esta interdependencia pone de manifiesto que, si bien es verdad que la comunidad no puede comportarse como due\u00f1a de la Palabra y de la gracia de Dios, tampoco los ministros pueden disponer a su antojo de este pueblo que es el pueblo de Dios. Ya lo hemos dicho, es Dios quien lo convoca, lo re\u00fane, lo constituye como Iglesia. Y la funci\u00f3n de los ministros, habilitados por la ordenaci\u00f3n sacramental, es precisamente expresar en la existencia eclesial esta prioridad permanente de la iniciativa de Dios. Si los ministros ejercen este ministerio al margen de la responsabilidad com\u00fan de los cristianos, habitados e inspirados todos por el mismo Esp\u00edritu, entonces los ministros confiscan en cierto modo la Iglesia de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa interdependencia no se anula nada de lo que es esencial a la Iglesia. El ministro ordenado ha de cumplir su misi\u00f3n de ser un signo de la iniciativa de Dios, de discernir y de guiar; pero eso, que es su raz\u00f3n de ser, no puede hacerlo al margen del \u00absensus fidei\u00bb de la comunidad. El ministerio viene de Dios y lo confiere Dios en Cristo; el poder ministerial no deriva del pueblo, sino que lo otorga Cristo. Esto queda claro. Pero esto no impide que los candidatos a a recibir el ministerio sean designados por la comunidad eclesial. En principio, nada hay en la esencia de la Iglesia que se oponga a la participaci\u00f3n del pueblo de Dios en la designaci\u00f3n de sus responsables. La historia de la Iglesia, adem\u00e1s, as\u00ed lo atestigua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay m\u00e1s. Una cosa es el <em>depositum fidei, <\/em>lo recibido y trasmitido, que no es disponible para nadie, y otra las interpretaciones de que ese dep\u00f3sito se hacen en los diferentes momentos de la Iglesia. Cuando esta interpretaci\u00f3n concierne a verdades que afectan a todo el pueblo santo de Dios, es todo el pueblo santo de Dios, es todo el pueblo el que tiene derecho a intervenir, a expresarse y a ser escuchado. Y los s\u00ednodos as\u00ed lo han hecho a lo largo de la historia. Esto supone una deliberaci\u00f3n compartida, a veces debates, incluso enfrentamientos de posturas, discernimiento y b\u00fasqueda en com\u00fan de la verdad y el bien. Es as\u00ed como el pueblo de Dios ser\u00e1 el sujeto, y no s\u00f3lo objeto en la Iglesia. No todo es negociable, como ya se ha dicho; la autoridad del pastor proveniente de Cristo tiene su lugar important\u00edsimo en la sanci\u00f3n \u00faltima. Pero esa sanci\u00f3n debe ejercerse despu\u00e9s de escuchar el sentir del pueblo de Dios. Y ese pueblo debe por ello estar dispuesto a asumir un no provisional o definitivo a sus propuestas e interpretaciones por parte de los ministros ordenados. Pero ese no s\u00f3lo puede y debe darse en un acto grave, despu\u00e9s de una a veces dolorosa maduraci\u00f3n. Pues ya sabemos, una mayor\u00eda incluso importante no es de por s\u00ed garant\u00eda infalible de conformidad con la Palabra de Dios. El consenso, o el n\u00famero, como ya hemos se\u00f1alado, no es sin m\u00e1s garant\u00eda de verdad ni de fidelidad en la interpretaci\u00f3n de la fe recibida. Y por ello, debe tener siempre cabida el disenso, bien sea por parte de la autoridad pastoral y magisterial, bien sea por parte de miembros cualificados de la comunidad del pueblo de Dios (los santos han practicado ese disenso en no pocas ocasiones de la historia de la Iglesia) o bien sea por una minor\u00eda \u00e9tica y cognitiva (los te\u00f3logos, etc.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en las democracias sucede a veces que su s\u00f3lo <em>no <\/em>firme y testimonial ante una ley o una situaci\u00f3n determinadas es capaz de generar un movimiento \u00e9tico de regeneraci\u00f3n de la sociedad civil. Pero con todo, as\u00ed en la Iglesia como en la sociedad, el consenso es el camino normal de un buen funcionamiento. Y en la Iglesia ha de ser, adem\u00e1s, un signo de la comuni\u00f3n expresada exteriormente de la obra del Esp\u00edritu en una comunidad que es el cuerpo de Cristo, y no una agrupaci\u00f3n humana cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una Iglesia comuni\u00f3n tiene que ser una Iglesia m\u00e1s participativa en la que todos sus miembros ejerzan sus responsabilidades y colaboren en el bien y en la verdad. Esa participaci\u00f3n puede leg\u00edtimamente ejercerse en el proceso de interpretaci\u00f3n de la verdad recibida y en la tarea de gobierno y decisiones (nombramientos de obispos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una Iglesia as\u00ed configurada no se ahorrar\u00eda ciertamente ni los debates ni los conflictos (como tampoco ahora se los ahorra). Pero si es de verdad un debate en la Iglesia y por sus miembros creyentes, es justo pensar que la presencia del Esp\u00edritu se har\u00eda notar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una Iglesia con estas caracter\u00edsticas, ir\u00eda eliminando el secretismo de muchas de sus decisiones y actuaciones. Es cierto que su pasi\u00f3n por la unidad, que es un aspecto esencial de la comuni\u00f3n, le hace desconfiar de la pluralidad que se pone de manifiesto en los debates. Pero es cierto tambi\u00e9n que los debates existen, y lo mejor ser\u00eda institucionarlos por medio de ese instrumento tradicional que son los S\u00ednodos, sean del nivel que sean.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"300\" src=\"http:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Captura-de-Pantalla-2022-05-06-a-las-8.14.51.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6350\" srcset=\"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Captura-de-Pantalla-2022-05-06-a-las-8.14.51.png 708w, https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Captura-de-Pantalla-2022-05-06-a-las-8.14.51-300x127.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">4.- Democracia e Iglesia<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si llamamos democracia a la participaci\u00f3n de todos los miembros de una comunidad en aquello que les es com\u00fan, no est\u00e1 fuera de lugar desear y pedir democracia en la Iglesia. Ello no supone que deban existir partidos como plataformas para llegar al poder, pues en la Iglesia lo principal es el servicio; ni que se considere que la autoridad procede directamente del pueblo o que la autoridad de los ministros la poseen por delegaci\u00f3n de \u00e9l, pues la autoridad en la Iglesia procede de Dios; ni que el contenido de la fe y la moral tenga que establecerse mediante consensos o mayor\u00edas (aunque en los S\u00ednodos podr\u00edan ser una expresi\u00f3n de lo que cierta filosof\u00eda moral llama <em>consenso contraf\u00e1ctico<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se pide democracia en la Iglesia no se pretende copiar sin m\u00e1s la organizaci\u00f3n civil o pol\u00edtica, sino que, teniendo en cuenta y respetando su originalidad, se creen cauces mediante los cuales el pueblo de Dios pueda ejercer su <em>sensus fidei <\/em>y su participaci\u00f3n en las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando se habla de democracia en la Iglesia no se pretende tampoco que sea un puro reflejo de lo socialmente vigente, pues esto tampoco lo deben ser las democracias civiles; no se quiere en modo alguno abdicar de la verdad recibida ni de la autoridad constituida, pues esto es irrenunciable e innegociable, lo prof\u00e9tico es una garant\u00eda para la propia humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Iglesia, como nuevo pueblo de Dios, est\u00e1 en la historia y camina con ella. En ese estar y caminar se impregna de muchos aspectos de la sociedad en la que se encuentra. En los primeros siglos se organiz\u00f3 imitando no pocas cosas del imperio romano; fue feudal en sus estructuras humanas en el feudalismo; se contagi\u00f3 de \u00abdespotismo ilustrado\u00bb y de centralismo en el siglo XVIII. \u00bfPor qu\u00e9 no ha de impregnarse de lo mejor del esp\u00edritu democr\u00e1tico?<br \/><br \/>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br \/>* Gaston Pi\u00e9tri, <em>El catolicismo desafiado por la democracia<\/em>. Santander, 1999; Joseph Ratzinger y Hans Maier. <em>\u00bfDemocracia en la Iglesia?<\/em> Madrid, 2005<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La democracia en la Iglesia: apuntes y reflexiones inspirados en Gaston Pi\u00e9tri, Joseph Razinger, y Hans Maier* J.J. GarridoFacultad de Teolog\u00eda de Valencia l.- Planteamiento \u00bfPuede la Iglesia organizar su propia vida seg\u00fan el modelo de las sociedades democr\u00e1ticas? Es una pregunta que, de una u otra manera, se hacen muchos cristianos de hoy, y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6350,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-6345","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6345"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6345\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6352,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6345\/revisions\/6352"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6350"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.graduats.org\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}