REFLEXIONES EN TORNO A LA MUERTE DEL TERCER SECTOR.
María Iborra Juan
Hay hijos que nacen, enferman y que tras muchos desvelos y preocupaciones no consiguen salir adelante y mueren; pero hay hijos por los que nadie pregunta, que nadie quiere y que mueren porque quien debería hacerlo no se hace responsable de ellos.
Hoy me llega la noticia de que Mas al Vent se cierra. Para los ajenos al mundo de lo social Mas al Vent es un hogar en Bétera para enfermos terminales de SIDA. Iba a escribir residencia pero Mas al Vent no es un lugar es un hogar.
El 5 de julio de 1990 entró el primer acogido en la vivienda y ha seguido funcionando desde hace más de 20 años con el impulso de Cáritas diocesana de Valencia; en Mas al Vent se han ido atendiendo día tras día a unos 15 enfermos, financiándose parcialmente por la Consellería de Sanidad, atendida por Cáritas y desde hace poco tiempo por la Fundación Maides.
Es un hogar para enfermos avanzados y terminales de SIDA, con todo lo que conlleva de aislamiento, de olvido, de rechazo social; de miedo al contagio. Son los verdaderos apestados de nuestro tiempo, que viven en una cuarentena interminable. Son enfermos terminales de SIDA que además de su enfermedad no tienen apoyo familiar, lo han perdido muchas veces; en repetidas ocasiones añaden a su enfermedad trastornos mentales o trastornos derivados de su relación pasada con las drogas. Son excluidos social y sanitariamente. Para enfermos y excluidos. Enfermos y pobres, enfermos y solos. Para personas sin ningún apoyo ni red familiar o social que el SIDA ha dejado todavía más solos.
En sus primeros diez años de existencia, de los 220 enfermos que Mas al Vent atendió 121 fallecieron. Se dignificaba la vida, pero también se dignificaba la muerte. Una muerte a la que llegan siendo todavía jóvenes en muchos de los casos. Mas al Vent les ofrecía una muerte en un hogar. En esta sociedad valenciana, tan rica y opulenta para algunas cosas, tan pobre y mísera para otras, que va a aceptar que esa muerte les llegue tirados en la calle o debajo de un puente.
Pero por qué el cierre de Mas al Vent es tan importante ¿qué representa además Mas al Vent?
Mas al Vent enfrentó a la sociedad. Representaba esa realidad de personas, de hombres y mujeres, que otra parte de la sociedad no quiere ver y sobre todo no quiere tener cerca. La puesta en marcha del centro no fue fácil, las movilizaciones de una parte de la población ante el miedo al contagio fueron buena prueba del rechazo a la enfermedad, el mismo rechazo que provocó el año pasado su potencial traslado a la Eliana.
Para mi representa además una apuesta por la sociedad civil, por el tercer sector, por la iniciativa privada que, sin ánimo de lucro, decide afrontar un problema o un reto desde su compromiso ciudadano. Mas al Vent es un proyecto en el que personas, en este caso creyentes, optan por dar solución a retos de la sociedad, de sus hombres y mujeres para los que no hay respuesta pública, retos para los que no es posible la obtención de beneficio privado.
Mas al Vent es un hijo del compromiso ciudadano creyente, que confió, quizás demasiado, en la posibilidad de contar con el apoyo público; al amparo de esta confianza en gran parte de los casos, estos proyectos se pusieron a disposición de la red social o socio-sanitaria, profesionalizando su funcionamiento desde lo que había sido una red social de voluntariado a un equipo profesional con voluntarios de apoyo que era acreditado por el sistema público para prestar su servicio. Un servicio de todos, desde la iniciativa de los ciudadanos, para los necesitados.
Sin embargo, en ese apoyo público había un caramelo envenenado. Gran parte del tercer sector creyó en un compromiso serio y a largo plazo del talante público con la iniciativa ciudadana, solidaria, comprometida. Y en ese exceso de confianza las entidades creadas al amparo del tercer sector descuidaron la independencia financiera y la búsqueda de fuentes de financiación alternativas.
Y ahora, llega una administración pública que amparándose bajo el paraguas de la crisis esconde que ha sido cigarra y no hormiga, que los años de crecimiento y especulación no se utilizaron para crear depósitos de cosecha para los tiempos de hambre. La cigarra y la hormiga, una historia tantas veces escuchada, tantas veces olvidada.
Y la administración pública rompe esas relaciones de confianza, esas propuestas de preocupaciones compartidas por lo público por las necesidades de todos. Y esa ruptura de la palabra dada, de la preocupación compartida, se inicia en nuestra Comunidad Valenciana por los que no tienen voz, por los que no cuentan, por los enfermos y solos, por los enfermos y excluidos.
Desde una perspectiva cristiana, la opción del cierre es difícil de entender. Mas al Vent, es un testimonio en el siglo XXI por los más pobres y necesitados. Por los leprosos de nuestros días.
Durante el año pasado, he sido espectadora directa dos veces del rechazo que en la sociedad generan los excluidos, la nueva lepra de nuestros días; una de ellas con el rechazo vecinal y la parálisis política al traslado Mas al Vent a la Eliana; la otra con la ubicación de un centro de día para drogodependientes en el barrio de Baladre en Sagunto. Nuevamente rechazo vecinal y parálisis en el ámbito político.
Quizás por ello más que nunca, los cristianos debemos testimoniar nuestra apuesta por los más pobres, por los excluidos, por la dignidad de todo hombre, por la dignidad de su vida y de su muerte. Cueste lo que cueste.
Se me argumentará que otras necesidades han aflorado en estos tiempos, y yo no las niego, porque ahí están en la prensa todos los días. Pero la pregunta no es si la ayuda a los hambrientos o a los desnudos es más importante que la ayuda a los enfermos y excluidos. Esa es la falacia que nos han vendido desde el ámbito político. No nos contagiemos en el ámbito creyente. Si es costoso ayudar a los enfermos de SIDA, busquemos alternativas, mejoremos la respuesta que estábamos dando haciéndola con eficiencia pero no cerremos la opción de vida por los más pobres.
En el mismo sentido, desde el ámbito eclesial, se argumentará que muchas de estos proyectos han perdido su identidad, se han profesionalizado y a veces se echa de menos la presencia de identidad religiosa en ellos. No lo discuto, puede ser que sea así. Sin embargo, son un testimonio de la opción por los pobres de nuestro tiempo, hayan hecho lo que hayan hecho para llegar ahí. Son hombres, para nosotros hijos de Dios, que en nosotros deben encontrar siempre el gesto y la acción de la misericordia y de la recuperación de la dignidad. Si la identidad, en este sentido, no está clara, trabajémosla, reivindiquémosla, luchemos por ella desde el proyecto pero no la utilicemos como arma arrojadiza para cerrar.
Un capítulo más que anticipa la agonía del tercer sector; en el siguiente capítulo el turno le habrá tocado a la red de cobertura sociosanitaria de la drogodependencia.

Me ha conmovido leer esta reflexión, nacida del compromiso de una creyente que se compadece de la realidad en la que vierte sus energías y en la que experimenta la presencia de Dios. Por eso, mi oración de esta mañana se une a estas reflexiones, buscando en la Palabra de Dios luz para leer creyentemente esta realidad. Y justamente el Evangelio de hoy, (Mc 7, 1-13) nos describe una durísima crítica contra los fariseos del tiempo de Jesús. La frase final de este fragmento dice: «Així, amb la tradició que us aneu transmetent, invalideu la paraula de Déu. I de coses com aquesta, en feu moltes.» ¿No estaremos invalidando el mensaje evangélico apelando a la «identidad cristiana» para justificar la existencia o el cierre de nuestras insitituciones y fundaciones? ¿A qué identidad nos referimos?
De nuevo vuelvo a la plabra de Dios y recuerdo a quién considera Él sus seguidores: «Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer…cada vez que lo hicísteis con un hermano mío de esos más humildes, lo hicisteis conmigo». Mt 25, 31-46
Quizás estemos confundiendo identidad con pertenencia a la institución. Y quizás en esas tareas de servicio en el «tercer sector», lo más importante sea unir las fuerzas de todas las personas que se acercan a esa dura realidad para ofrecer su tiempo gratuito unos, y su profesionalidad otros. Y tener claros los valores cristianos que inspiran esa tarea, aunque algunos de los participantes (por razones diversas, entre las cuales nuestras incoherencias personales y como Iglesia puede ser una) no expliciten una adhesión formal a la institución.
Y ahora, solo queda compartir la oración común que leemos en la Eucaristía:
«Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos la palabra oportuna ante el que se siente solo y desamparado, ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. Que tu Iglesia , Señor, sea recinto de verdad y de amor, de verdad, de justicia y de paz para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando» (Plegaria eucarística Vb)
Mª josé
Me ha entusiasmado la reflexión, pienso que ha dado con la raíz del problema, que es la falta de visión de futuro de estas obras para anticiparse a nuevos acontecimientos. M.A.V. ha visto pasar los años sin iniciativas, sin adaptarse, sin buscar nuevas fuentes de financiacion que le hicieran autónomo e independiente, sin afrontar los problemas dejando que éstos engordasen y ahora el «hijo predilecto» de todos empieza a enfermar rápidamente por que no le llega el dinero de la administración, cuando es una obra DE cristianos, PARA testimoniar nuestra fe en Cristo y nuestro compromiso con los menos favorecidos. ¿nos hemos dormido en los laureles? ¿ahora buscamos culpables para no mirar hacia dentro? El dinero dulce de la administración nos ha sedado?
Aunque el comentario de Mª José no deja de poner de relieve una parte de la situación a la que se ha desembocado, la raíz del problema no es ni mucho menos económica. Estoy seguro de que, con voluntad de continuar una empresa de tanta significación cristiana como esta, el dinero sale de donde sea. La cuestión pertenece más al terreno de la voluntad, de la opción. Por lo que la cuestión, para mí, es más de fondo y señala hacia dónde van los pasos. Y éste es el quid a debatir
Por alusión de José, decir. Si la administración pagara puntualmente ¿Se plantearía el cierre de este centro? Estoy segura de que no. Este centro si se cierra es por falta de ingresos. De hecho y prueba de ello es que desde sus inicios hasta ahora los directamente responsables de dicho centro son las mismas personas, aunque hayan cambiado de institución y son ellas las que han llevado de la mano siempre este centro y es imposible que quieran cerrarlo. El hoy es el resultado de un proceso, La adminstración no ha hecho bien las cosas y ahora buscan culpables para dormir tranquilos.
Aunque las personas sean las mismas, si bien desde distinta entidad, los fondos económicos, sin contar las subvenciones públicas, salen del mismo lugar. Eso es cierto.
Pero:
1. Hay una historia, mientras tanto, de cosas que han ocurrido, de por medio que puede hacer cambiar la actitud institucional acerca de dicho apoyo económico –previamente acordado, por otra parte-.
2. Las prioridades que se marquen pueden cambiar también haciendo que dicha partida en vez de ir a Mas al Vent, como estaba previsto y acordado, se canalicen a otras necesidades.
3. O sea que puede tratarse de desvestir a un santo con la justificación de tratar de vestir a otro.
A estas alturas de la película, sabemos que nada es tan sencillo ni tan lineal como para que el análisis de la decisión de cerrar Mas al Vent se reduzca a la mera razón económica.
Además, si verdaderamente se quiere salvar Mas al Vent, lugares y puertas se tienen a los que sin duda alguna se puede acudir para salvar económicamente el programa, mientras se buscan esforzadamente –cosa que ya se estaba haciendo- otros modos de financiación, y mientras se racionalizan los costos.
A PROPÓSITO DEL CIERRE DEL MAS AL VENT: CRITICA DE LA RAZÓN ECONÓMICA
Ya Emmanuel Kant, representante quizás máximo del racionalismo idealista alemán, nos adelantó en sendos libros sus dos grandes críticas: la crítica de la razón pura y su crítica de la razón práctica. Con lo que estamos viviendo, con lo que nos está cayendo encima, es posible que añoremos la falta de un tratado suyo que versara sobre la crítica de la razón económica. No seré yo quien se atreva a aventurarse a escribir algo de ese tipo, pero valgan estas breves reflexiones como apuntes para introducirse en esa línea a propósito del anunciado cierre de “Mas al Vent” por parte de las entidades de las que depende..
Sabemos que nos ha tocado vivir el fin de una época en la que ha imperado un neoliberalismo atroz y despiadado que ha llevado a la economía a un callejón sin salida, o del que solo se podrá salir dejando muchos muertos a diestra y siniestra.
Sabemos que el neoliberalismo, como la última y más cruel cara del capitalismo, no sólo no ha sido bendecido desde el magisterio ordinario de los últimos papas, sino que ha sido expresamente denunciado como inhumano por este mismo magisterio, como verdaderas estructuras malignas donde está instalado el mal, el pecado, dado que su fruto es la muerte de muchos –los más pobres, los más indigentes, los menos desarrollados-, en pro del beneficio de unos pocos, las naciones, las familias y las multinacionales más poderosas. No quiero convertir este pequeño escrito en un alegato panfletario. Precisamente por ello no entro a relatar aquí los nombres de todas estas que, por otra parte, todos conocemos.
Lo que no entiendo, ni puedo aceptar, al menos sin alzar mi voz en desacuerdo, es que entidades de profunda raigambre cristiana sigan el modus facendi de esas otras entidades ajenas a toda fe en el Dios de Jesús de Nazaret, ajenas a toda relación con el mismo Jesús de Nazaret. Me refiero al cierre anunciado de “Mas al Vent”.
Me cuesta mucho imaginar que Jesús, el de Nazaret, el llamado Cristo, dejara de asistir a los leprosos o endemoniados que acudían a él, con la excusa neoliberal de que sería más rentable su tiempo dedicado a predicar a cinco mil personas. Me es irrepresentable Jesús de Nazaret diciendo a sus discípulos “Impedid que estos leprosos y endemoniados accedan a mí, porque yo, por rentabilidad económica de mi tiempo y mis fuerzas, he de dedicarme a hablar a cinco mil personas”. No puedo sin que se me rompa en pedazos el Evangelio y sin que mi fe en Jesús el Cristo se resienta. Porque si algo aparece claro como el mediodía en el modo de vivir de Jesús son sus entrañas de misericordia con todo aquel que es ‘maldito’ en su sociedad de entonces. A esos dice “Venid, benditos de mi Padre”. No me imagino a Jesús relatando de otra manera la parábola del buen samaritano, diciendo que éste también pasó de largo al lado del apaleado y robado que estaba tirado al borde el camino, negándole su ayuda y su cuidado, ¡y que no pagó por adelantado el coste que supusiera el tratamiento terapéutico que el posadero le dispensara al judío! Ese dinero que, quizás, era para salir al paso de un sinnúmero de samaritanos como él, no sería rentable utilizarlo en uno solo, ¡y judío!
Me cuesta mucho, a lo largo de la historia, al encontrarme con los grandes creyentes, imaginármelos con una práctica de esas mismas entrañas de misericordia de Jesús, que no priorizaran en el día a día. Y así, me cuesta mucho imaginar que Francisco de Asís, il poverello, negara su abrazo y su beso, su atención amorosa a este leproso de la Umbria italiana porque fuera económicamente prioritario su tiempo y sus energías en organizar no sé que encuentro con el papa Inocencio III. Sencillamente, eso no puedo imaginarlo.
Me cuesta mucho ver a Juan de Dios, el santo granadino, dejando de entrar en el edificio en llamas, no salvando por tanto a estos desahuciados que están dentro, con la justificación de que sus energías y sus haberes son para organizar no sé que simposium sobre el dolor humano y así llegar a más.
Me cuesta mucho suponerme a Vicente de Paul dejando de atender a estos pocos necesitados de aquí y de ahora, porque económicamente es menos rentable en términos cuantitativos, que si ese mismo capital lo llevara a no sé dónde, con el que pudiera atender a no sé cuantos miles de personas.
Me cuesta figurarme a la Madre de Teresa de Calcuta, dejando de asistir a este moribundo encontrado en las calles de su ciudad, porque tiene más rentabilidad su tiempo y su dinero si pasa de él para atender una reunión sobre el hambre en el mundo, para ver si se pueden encontrar soluciones estructurales a dicho problema. No puedo hacerme ese cuadro en mi cabeza.
Y así se puede seguir por multitud de santos canonizados y sin canonizar, laicos y religiosos, de todos los tiempos, a lo largo de los veinte siglos de encarnación de la fe cristiana.
Y volviendo al aquí y al ahora, no puedo ni componerme el cuadro de que unos destacados cristianos, invocando la razón económica, descuidemos “Mas al Vent” cerrándolo, el último hogar que han encontrado en él un grupo de personas desahuciadas de otros recursos sociales. No lo puedo concebir.
Aceptado el problema económico –siempre relativo porque si se quiere se tienen fuentes económicas donde acudir para paliar esta situación -. No vamos a ser ciegos y decir que no existe ese problema. Pero, ¿es cristiano echarse por la calle del medio, quitándose el problema d un plumazo, sin plantearse la vida de esas personas concretas que tienen en Más al Vente su hogar, sin plantearse ese leproso de Francisco de Asís, esos enfermos de Juan de Dios, esos moribundos de Teresa de Calcuta, el judío apaleado y malherido que atiende un samaritano? ¿No será más cristiano afrontar el problema económico que es real, y batirse el cobre resistiendo, removiendo Roma con Santiago, dando el tiempo suficiente como para que los esfuerzos que se están ya haciendo para encontrar otro modo de financiación, más allá de la de las subvenciones públicas, puedan ir dando sus frutos? ¿No será necesario y más cristiano ayudar a racionalizar los costes y seguir haciendo posible el servicio que ya se hace? ¿De verdad estamos dando a la Fundación MAIDES el tiempo suficiente?
Y si esto no se hace así, es simplemente porque nos falta la parresía evangélica, a no ser que sea porque hay otras razones por las que se quiere cerrar “Mas al Vent”, razones que no se dicen y no se quieren decir.
No es demagógica la exposición que hago. Es la referencia más directa y desnuda a la fe cristiana.
El cierre anunciado de “Mas al Vent” me recuerda al modo en que en la película “La Misión”, la Iglesia del siglo XVIII resuelve los encontrados interesas políticos y económicos entre Portugal y España, abandonando a su suerte las reducciones que los jesuitas habían implantado con tanto acierto entre los guaraníes. Todos mueren igualmente junto con los indios abandonados y traicionados, tanto quien acude a las armas, como el que acude a la custodia del Santísimo.
¿Será la hora de morir con los beneficiarios de “Mas al Vent”? ¿O quizás en esta ocasión se optará por no abandonar a nuestros “guaraníes” y a quienes los atienden sin necesidad de que muera nadie?
Más sobre el cierre del MAS AL VENT:
¿Existen modos de financiación alternativos para Mas al Vent?
La creatividad, la imaginación y la innovación, no son moneda corriente dentro de los ambientes intraeclesiásticos, que muchas veces parecemos más administradores y funcionarios que personas de fe, fe que implica siempre la parresía.
Quizás a esta incapacidad se refería Jesús cuando dijo que los hijos de la luz son mucha veces menos sagaces y astutos que los hijos de las tinieblas. ¡Y si es así, estamos ante un gran pecado del que convertirnos todos los días!
Pero a veces es urgente echar mano de estas facultades del ser humano cuando arrecia el temporal. Y con el cierre anunciado de Mas al Vent, estamos en un caso así. Es demasiado fuerte como para cruzarnos de manos.
Como parece ser que la razón de su cierre es la económica –al menos eso se nos asegura-, me pregunto que si con creatividad e imaginación no hubiera otras formas de financiación ahora que la administración pública –otra esfera en la que no abundan dichas cualidades- cierra los grifos de las subvenciones al tercer sector so pretexto de la crisis económica.
Y me viene en seguida la frase evangélica: “El reino de Dios se parece al padre de familias que saca del arcón cosas nuevas y cosas viejas”. Es decir, el hombre del reino de Dios se siente libre para buscar recursos y respuestas a las sucesivas situaciones que presenta la vida tanto con cosas nuevas como con cosa antiguas, con tal de que sean eficaces.
Y a continuación, miro hacia atrás por si en tiempos difíciles ha habido algunas iniciativas valientes (parresía) que salieran al paso de situaciones dramáticas y urgentes y de las cuales podamos aprender para la perentoria situación de Mas al Vente por si se pudiera evitar su cierre.
Y me vienen a la memoria y al corazón tres que viví de niño y que me marcaron profundamente mi alma infantil. Dos se apoyaron en el modo de comunicación social imperante en la época: la radio. La tercera fue una iniciativa de otro tipo.
1957. Valencia es convulsionado por unas riadas del Turia que ocasionaron una situación catastrófica. Con Valencia se convulsionó toda España. Y se movilizaron las ayudas. Murcia en concreto se volcó con Valencia con un programa radiofónico que dirigía Adolfo Fernández desde la desaparecida Radio Juventud y que se llamó “Murcia por Valencia” que en breve fue imitado por toda la geografía española con un programa llamado “España por Valencia” . Ni Murcia ni España era entonces un país rico, aún se vivía la depresión económica del aislamiento internacional de la posguerra. Pero Murcia se volcó con Valencia y fruto de ello es el humilde barrio de la Fuensanta en Valencia, que materializa hasta qué punto fue importante la aportación generosa en aquellos momentos acuciantes .
El segundo recuerdo que me asalta es otro programa radiofónico. Se llamaba “Ustedes son formidables”. Lo presentó el hasta entonces corresponsal de la Cadena SER en París, Alberto Oliveras, espacio que fomentaba las causas humanas y solidarias y que se emitió entre 1960 y 1977. Es verdad que estaba demasiado cargado de sensiblería y paternalismo… pero no se puede negar lo que en el terreno de la ayuda social consiguió para no pocas personas y no pocas situaciones .
El tercero no es radiofónico. Se trata de la “Tómbola Valenciana de Caridad”, organizada por el arzobispo D. Marcelino Olaechea y que se instaló en la Plaza de la Virgen, para sufragar las obras sociales de la iglesia valenciana
Ciertamente no estoy abogando por una copia de dichos programas. Sería anacrónico. Pero no es hora de remilgos y melindres. Es hora de arremangarse y batallar. Es hora de soñar e imaginar en vez de cerrar.
Y yo me digo, ¿no se podría hacer algo así, cambiando no obstante todo lo que haya que cambiar para no caer en el paternalismo, en la sensiblería, ni en la manipulación de los residentes de Mas al Vent? Creo sinceramente que sí que se puede y que sí que se debe. Creo incluso que se puede hacer una serie de programas de radio o de televisión respetuoso con el fin de promover una cuestación popular que pueda salir al paso de las necesidades económicas por las que atraviesa Mas al Vent.
¡Ojalá los hijos de la luz sean atrevidos a la hora de dar el paso adelante cuando es necesario!
En la reflexión final no han salidos las notas de pie de página que añado ahora:
http://eldiariodechon.blogspot.com/2011/11/la-gran-riada-de-valencia-la-gran.html, consultada el 12-2-2012
Por cierto, el entonces arzobispo de Valencia, D. Marcelino Olaechea, donó su anillo arzobispal (fue vendido por un millón cien mil pesetas de entonces) y su bastón de mando de marfil labrado que le fue regalado para el acto de la Coronación canónica de la Virgen de los Desamparados (adjudicado por un millón de pesetas de entonces).
http://parecequefueayer.espaciolatino.com/Ustedes_son_formidables.html, consultada el 12-2-2012
https://sites.google.com/site/antiguaplazadelavirgen/tombola-del-arzobispo-olaechea , consultada el 15-2-2012
[…] al vent Más al vent era la casa de los […]
DIOS CIERRA CON MOTIVO DE LA CRISIS.-
Esta es la noticia que acabamos de recibir: “Dios cierra con motivo de la crisis”. De las fuentes consultadas nos llega el gran desconcierto que esta noticia está provocando en diferentes sectores de la sociedad tanto civil como religiosa.
Por una parte, los escépticos, agnósticos y ateos no acaban de calibrar el alcance de la noticia. Por otro lado, los trabajadores de su pueblo, del pueblo de Dios, no comprenden que una simple crisis económica llegue a afectar al Rey de la creación, a sus obras y a sus criaturas. No comprenden que el zarandeo absurdo que provocan unos mercados egoístas e inhumanos pueda llegar a afectar a la gran obra de Dios y concretamente a la parte inacabada que ha dejado para que la terminemos nosotros.
Los creyentes más practicantes también están desconcertados, porque si Dios cierra, ¿quién se va a encargar de su salvación?, ¿quién hará el trabajo de separar a justos e injustos y les hará pasar al convite que de no cerrar por la crisis, tendría preparado para ellos?
¿Y la Iglesia ministerial? ¿En nombre de quién podrá celebrar la Eucaristía y la palabra centrada en el amor si Dios ha cerrado con motivo de la crisis?
Pero los que realmente están más desconcertados, los que realmente no entienden qué está pasando, son las víctimas y desheredados de la fortuna, los enfermos, los pobres, los que están solos y marginados de la sociedad, los benditos acreedores del milagro del amor de Dios. ¿Quién cuidará de ellos?, ¿quién les acompañará?, ¿quién les encarnará la esperanza de que son dignos e importantes para Dios?… ¡Si Dios ha cerrado por la crisis!
La noticia resulta tremenda, demoledora y desesperanzadora, aunque tengo la certeza, la seguridad absoluta de que aun no se ha producido, porque al salir a la calle esta misma mañana he podido comprobar que Dios ha hecho salir el sol sobre justos e injustos. No obstante creo que si que se están produciendo los indicios que nos llevan hacia su confirmación mas rotunda: el cierre de MAS AL VENT.
Me resisto a creer, que si nuestro Padre Bueno nos ha dejado parte del trabajo de lo que él comenzó, nosotros hayamos dado todos los pasos posibles, hayamos hecho todos los esfuerzos habidos y por haber, hayamos agotado toda nuestra creatividad y energía como para dejar que Dios cierre con motivo de la crisis.
Vicente Sanchis León
17 de febrero de 2012
y completando mi comentario anterior, añado:
Y me salta a la vista que no es Él quien ha cerrado con motivo de la crisis, porque al salir a la calle esta misma mañana he podido comprobar que Dios ha hecho salir el sol sobre justos e injustos, sobre buenos y malos.
¿El cierre no será más bien cosa nuestra?
Vicente Sanchis León
5 de marzo de 2012
Cada año tal dia como hoy leo esta reflexión a raíz del cierre de Más al Vent. Con su cierre de echó el candado a un proyecto diferente y muy especial. Aquellos que tuvimos la fortuna de participar en dicho proyecto siempre esteremos agradecidos. Gracias por tu escrito.
Saludos,